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Preservar la diversidad: tratamiento de conservación de un cajón de The Texas Cabinet
Mar 25, 2026
The Texas Cabinet (2020), del artista contemporáneo Mark Dion, funciona como un gabinete de curiosidades del siglo XXI. Construido como un mueble de madera con múltiples repisas y cajones, el gabinete reúne una amplia variedad de objetos recolectados por el artista durante cuatro recorridos por Texas.
Para estos viajes, Dion siguió las rutas de viajeros históricos y se apoyó en diversas voces y saberes, incluyendo botánicos, un poeta comanche, descendientes de familias rancheras y una emprendedora comprometida con la preservación de su comunidad frente al desarrollo urbano. El resultado es una colección que va más allá de los símbolos más conocidos del estado y que refleja una mirada personal, y en ocasiones inesperada, sobre el territorio y las personas que lo habitan.
Trabajo en el laboratorio de conservación y colaboré con el equipo de conservación del Museo, incluyendo a la Conservadora en Jefe Jodie Utter y a la Conservadora Cristina D’Amico, para atender un problema de conservación identificado en uno de los cajones del gabinete. El mueble y su contenido combinan lo científico con lo cotidiano y lo humorístico. Entre sus cajones se pueden encontrar objetos que van desde una araña viuda negra hasta envases de shampoo y cereal de hotel, así como restos de un corte de cabello y recortes de uñas del propio artista. Esta diversidad material es intencional y central para el significado de la obra y la experiencia que ofrece al espectador.
Un cajón, muchos materiales
Identificamos presencia de moho activo en la Sección G, Cajón 3 de The Texas Cabinet. El cajón reúne una amplia variedad de materiales, incluyendo fragmentos de cerámica vidriada, objetos metálicos como cubiertos, anzuelos y casquillos de bala, así como componentes de plástico y vidrio. Todos estos elementos están adheridos a una base con silicón caliente, convirtiendo al cajón en un pequeño ecosistema material.
Desde el punto de vista de la conservación, tratar este cajón representó un reto particular. La diversidad de materiales implicaba que cada objeto respondiera de manera distinta a la humedad y a los métodos de tratamiento. Además, la base de color brillante añadía otra capa de complejidad, ya que fue necesario realizar pruebas de solubilidad para asegurar que los materiales utilizados en la limpieza y desinfección no alteraran su color ni su apariencia. Abordar estos desafíos requirió un enfoque coordinado que considerara tanto la estabilidad de la obra como la seguridad del equipo de conservación.
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Crecimiento de moho en los bordes sin esmaltar de fragmentos cerámicos.
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Durante la evaluación de condición, identificamos crecimiento microbiológico, comúnmente conocido como moho, en los cantos sin vidriar de varios fragmentos cerámicos. Aunque el moho está presente de manera natural en nuestro entorno en todo momento, incluso en nosotros mismos, puede activarse y crecer sobre los objetos cuando se presentan determinadas condiciones de humedad y temperatura.
El crecimiento de moho no solo afecta la apariencia de los materiales, sino que también puede comprometer su estabilidad a largo plazo. Además, la presencia de moho activo representa un riesgo tanto para otras obras cercanas como para las personas que trabajan directamente con ellas, por lo que fue indispensable diseñar un protocolo de conservación específico para esta pieza.
Conservación más allá de “arreglar” objetos
Como parte de este enfoque integral, diseñamos una cámara de desinfección específica para el cajón y su contenido. Esta cámara se creó para reducir el riesgo de contaminación cruzada entre obras y garantizar condiciones de trabajo seguras para el equipo. Durante el tratamiento utilizamos el equipo de protección personal adecuado, incluyendo mascarillas, lentes de seguridad, guantes y batas de laboratorio, para asegurar un proceso seguro y responsable.
Un aspecto clave de la conservación no es únicamente aplicar tratamientos a los objetos, sino comprender cómo el ambiente influye en ellos. El monitoreo y control de la humedad relativa y la temperatura, junto con un conocimiento profundo de los materiales, son herramientas fundamentales de la conservación preventiva. Por esta razón, llevamos a cabo el tratamiento únicamente cuando se establecieron condiciones específicas de temperatura y humedad relativa en el laboratorio, asegurándonos de que fuera seguro tanto para la obra como para quienes trabajábamos en ella.
Un tratamiento a la medida
Antes de comenzar la intervención, el equipo de conservación documentó detalladamente el cajón. Cristina elaboró una plantilla exacta para registrar la ubicación de cada objeto. Esta plantilla funcionó como herramienta de referencia durante el tratamiento y como parte del registro permanente de la obra.
El equipo de conservación realizó pruebas para evaluar la estabilidad de los distintos materiales frente a los métodos y materiales propuestos. Una vez confirmada su idoneidad, iniciamos con una limpieza superficial para eliminar polvo acumulado y esporas de moho.
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Proceso de limpieza mecánica acompañado de aspirado.
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Proceso de limpieza mecánica acompañado de aspirado.
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Fragmentos cerámicos tras limpieza y desinfección a base de disolventes.
Después de la limpieza superficial, llevamos a cabo un proceso cuidadoso de limpieza y desinfección utilizando alcohol etílico aplicado de manera controlada con esponjas especiales. Como etapa final, realizamos una desactivación adicional del moho mediante exposición a radiación UV bajo condiciones cuidadosamente monitoreadas.
Jodie y Cristina preparando la estación de desinfección final usando exposición a luz UV.
Etapa final de desinfección utilizando exposición a luz ultravioleta.
El papel del control ambiental
Una vez concluido el tratamiento, Jodie, Cristina y yo reintegramos el cajón al gabinete con un nuevo sistema de control y monitoreo ambiental. Este sistema incluye materiales absorbentes que ayudan a mantener bajos niveles de humedad relativa, así como un termohigrómetro que registra continuamente la temperatura y la humedad dentro del cajón.
Jodie colocando material absorbente para regular los niveles relativos de humedad dentro del cajón.
Cristina y Jodie reinstalando la obra dentro del cajón.
Termohigrómetro que registra la temperatura y la humedad relativa dentro del cajón.
Este proyecto ilustra cómo la conservación combina observación, ciencia y soluciones diseñadas a la medida de cada obra. Al cuidar estos objetos, el equipo de conservación del Carter preserva no sólo materiales, sino también las historias, preguntas y conexiones que artistas como Mark Dion nos invitan a explorar sobre el mundo que habitamos.
Hoy, el cajón ha regresado a The Texas Cabinet y puede verse en las galerías del Museo. Te invitamos a detenerte, observar de cerca la diversidad de objetos que contiene y reflexionar sobre las historias visibles e invisibles que conviven en su interior. Detrás de cada cajón no solo hay una colección de hallazgos, sino también el trabajo de conservación que permite que estas piezas sigan compartiendo sus historias con el público.